La Danza Contemporánea se origina a finales del siglo XIX con Loie Fuller, Isadora Duncan, Rudolf Von Laban y Mary Wigman. Estos cuatro bailarines sentían demasiadas restricciones en el ballet clásico para expresarse por lo que, mediante la utilización de ideales del antiguo arte griego e inspirándose en las formas más naturales de la danza, comenzaron a utilizar el cuerpo humano como instrumento de expresión emocional.
Esto llevó a Europa a crear un análisis científico del movimiento humano: la labanotación, que se basaba en una notación geométrica que enseñaba cómo al estirarse o agacharse, el cuerpo se ajustaba a un espacio. Esta técnica se sigue utilizando para enseñar danza contemporánea.
Por otra parte, en Norteamérica, el gran avance tecnológico y los nuevos sistemas eléctricos de la iluminación teatral apostaban a la posibilidad de puestas en escena más vanguardistas y modernas.
Fue Mary Wigman quien consolidó la autonomía de la danza como una forma de arte, mientras que Marta Graham estableció su propia técnica en 1972, la cual se divide en: trabajo de piso, de centro y de movimiento.
Lo más importante de su técnica es sentir los movimientos. Esto consiste en la contracción muscular y la relajación para producir energía motora. También se trabaja con el juego del propio peso del cuerpo y el contraste entre posiciones cerradas y abiertas. Los movimientos característicos de esta danza son: los demi-plies con los pies paralelos, los tripletts y los shoulders falls.
Además, el bailarín Merce Cunningham también creó su propia técnica, sin embargo, no escribió sus ejercicios por lo que es la única persona capaz de enseñar esta técnica de manera pura. Pone énfasis en la posición vertical y en piernas y brazos elegantes. Utiliza además muchos ejercicios en los cuales se apunta el pie estirado en distintas direcciones.